viernes, 15 de febrero de 2013

Nacimos para vivir.


Nacimos. Nacimos para aprender a caminar, dando nuestros primeros pasos. Nacimos para llorar y tener a alguien que nos seque las lágrimas, para llorar de la risa, para reír. Para sonreír por ti o por otro. Para tropezar, levantarnos y volver a caer. Nacimos para dar la mano al amigo, y dar la espalda al enemigo. Nacimos para creer, soñar, luchar. Nacimos para llenarnos de ilusiones. Para dar promesas y romperlas. Nacimos para escribir reglas y desobedecerlas. Para llevar paraguas y empapar nuestras zapatillas por la lluvia. Nacimos para amar y odiar. Para los 'nunca' y los 'siempre'. Nacimos para detener el tiempo, atravesarlo. Para saber parar las agujas del reloj. Para saber decir 'arriesgo', y para afrontar un 'no' por respuesta. Nacimos para sentir miedo, para aprender a controlarlo. Para querer y no poder. Para perdonar y no olvidar. Para inundarnos de recuerdos todas las madrugadas. Nacimos para descifrar miradas, para callar y sentir. Para hacer el amor a la cama y pedir la guerra a la almohada. Para enamorarnos. Para darlo todo el uno por el otro. Nacimos para pisar la luna. Para ganar y perder. Para sumergirnos, y resurgir. Para odiar la rutina, o hacer que cada día sea diferente. Para hacer de los pequeños detalles, grandes sonrisas. Nacimos para volar, aunque nos corten las alas. Para pasar del blanco y negro, al color. Para ser adictos a algo, o alguien. Para estar atados y libres. Para pensar y no decir nada. Para esquivar balas. Nacimos para ser especiales, sea para bien o para mal. Para buscar el placer en el dolor. Para ir al infierno. Para irnos y volver. Pero para mí, es muy sencillo. Nacimos para vivir, y no para morir sin haber vivido.

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