sábado, 9 de marzo de 2013

Aún seguían amándose como la primera vez.

Sus ojos traspasaron los suyos, como si ya los hubiera visto antes. Sus manos se deslizaron lentamente por sus hombros, pasando por sus  brazos, hasta caer en sus manos, como si ya las hubiera tocado antes. Su respiración cálida chocaba contra su cuello, como si ya la hubiera sentido antes. Sus labios le sonreían, como si ya hubiera sido el motivo de su existencia.Pero su corazón palpitaba rápido, sus pupilas se dilataban, su piel sentía escalofríos, el sonido de su respiración, y su cuello, quemaban. Su boca tenía secuelas de los últimos mordiscos que le dio la vida. Sus cabellos pasaron a ser blancos, y ella aún llevaba aquel vestido azul, y él aquel viejo  reloj que seguía funcionando a pesar de los años. Pero lo más importante es que  seguían amándose como la primera vez. 

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