jueves, 6 de junio de 2013

Me reparaste.

Yo no creía en el amor. Ni en el sentimiento prolongado. Ni en las cincuenta primeras citas, ni en las mil primeras veces. Yo no creía en lo eterno. Ni en el para siempre. Ni en el vaso a medias. Yo no creía que la unión hacía la fuerza. Lo cierto es que yo no creía en nada que no me destruyeran antes.
Pero, creo en el amor cuando me das la mano. Creo en el sentimiento cuando me lanzas palabras de amor por tu boca. Creo en las cincuenta últimas discusiones por quién quiere más a quién. Creo en que soy más fuerte hoy que ayer desde estás a mi lado. La verdad, es que creo en ti, porque me reparaste. Te bastó un día para que cayera sobre ti. Me bastó un día para enseñarte mis heridas. Cariño, nos  bastó tan solo un día para respirarnos y no ahogarnos. Para estar en silencio y no escucharnos. Para no tocarnos y sentirnos. Y digo yo, te he visto sonreír. Y te he visto llorar, ese mar que separa tu casa de la mía. Y es cierto lo que dicen. Que algún día llegará alguien a quién le importe tu sonrisa, y que pronto, muy pronto, volverás a sonreír.

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