sábado, 16 de noviembre de 2013

Sin amor, todos los besos saben lo mismo.

Se sumerge en tu mente, contigo.
Te quita la mirada para darte la mano. Deja que sus yemas caigan por tu espalda hasta llegar al final. La manera que tiene de rozarte, sin ni siquiera mirarte. 
De cómo sabe tu conciencia , tus manos, y tu piel. De cómo recorre a besos tus costillas mientras escucháis el silencio. 
De cómo huelen tus labios a mar, a ese interminable mar.Le gustan .Recuerda que hueles al amanecer. 
Se sabe de memoria tus latidos, incluso antes de conocerte.  Sus miedos bajan cuando te escucha respirar, con el aire que la robas. Cuando no te das cuenta, te observa con cautela,  te entiende, y te palpa con miedo de romperte.
Quizás no sepa convertirte en poema, pero te ve igual de especial. Quiere vivir en tus pestañas, quiere morir en tus manos. 
Noches  juega a enredarte entre sus piernas, una y otra vez. Te acelera el pulso, estrellando su sonrisa en tus sueños. 
Cómo osa dejarte sin aire, totalmente desnudo. Cómo se cuela por tus pupilas, haciéndote saltar al vacío. Sin soltarte. Sabe, que nunca os habéis entendido mejor, que con la mirada. 
Y tiene guardadas en un cajón las caricias de la primera noche de invierno, por si volvéis a sentir frío.   
Y es entonces, cuando comprende, que sin amor *sin ti*, todos los besos saben a lo mismo.

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